Reconocer que existe una adicción no siempre resulta sencillo, especialmente cuando afecta a una persona cercana. En muchas ocasiones, son los familiares o la pareja quienes dan el primer paso y buscan información para comprender qué está ocurriendo y saber cómo pueden actuar.
Desde Castelldefels, el Centro Terapéutico Equilibrio trabaja precisamente en este ámbito. Se trata de un centro de psicología especializado en el tratamiento de las adicciones y de los problemas emocionales relacionados con ellas, que también atiende a personas y familias procedentes de municipios cercanos como Gavà o Viladecans.
Al frente del centro se encuentra Anna García Osuna, gavanense, directora y trabajadora social, que explica que uno de los principales obstáculos suele encontrarse en el propio inicio del proceso. “El primer paso es difícil”, señala, ya que no siempre la persona que presenta una adicción reconoce que existe un problema o considera que necesita ayuda.
Por este motivo, familiares y parejas pueden desempeñar un papel importante a la hora de buscar orientación. En Equilibrio, ese primer contacto puede realizarse aunque la persona afectada todavía no quiera iniciar un tratamiento.
El centro ofrece una primera valoración gratuita, destinada a conocer la situación y orientar al familiar o a la pareja sobre las posibles formas de actuar. Si la persona que presenta la adicción participa también en ese primer encuentro, el equipo puede valorar conjuntamente su situación.
Un tratamiento adaptado a cada persona
A partir de la primera valoración, el equipo de Equilibrio plantea un plan terapéutico individualizado, teniendo en cuenta las circunstancias, necesidades y objetivos de cada caso. La filosofía del centro parte de que no existen dos procesos iguales y apuesta por trabajar desde la confidencialidad, el respeto y la ausencia de juicios.
El proceso se estructura en diferentes fases. Primero se realiza una evaluación inicial; después se diseña el plan terapéutico y comienza el acompañamiento y, posteriormente, se trabaja en la consolidación de los cambios y la prevención de recaídas, con el objetivo de favorecer una recuperación estable.
El trabajo del centro no se limita a las adicciones relacionadas con sustancias. Equilibrio aborda casos vinculados al alcohol, la cocaína, el cannabis, las benzodiacepinas y otras sustancias psicoactivas, además de diferentes conductas que pueden acabar convirtiéndose en problemáticas.
Entre estas conductas se encuentran el uso problemático de la tecnología y las redes sociales, el sexo y la pornografía, el juego y la ludopatía, los videojuegos y las apuestas online. También se trabajan determinadas conductas compulsivas relacionadas con el deporte, el trabajo o las compras.
En cada situación, el equipo analiza qué factores pueden estar relacionados con la conducta y qué función está cumpliendo en la vida de la persona. El objetivo es proporcionar herramientas que permitan recuperar autonomía y equilibrio en el día a día.
En el caso concreto de las benzodiacepinas, el centro recuerda que cualquier reducción o retirada de la medicación debe realizarse de forma progresiva y con la correspondiente supervisión médica.
Terapia individual, grupal y acompañamiento familiar
Una de las características del modelo de Equilibrio es precisamente la adaptación del tratamiento a cada paciente. El centro dispone de terapia individual y grupal, además de acompañamiento familiar, y trabaja con plazas limitadas para mantener una atención cercana y personalizada.
El equipo está formado por profesionales de diferentes ámbitos de la intervención terapéutica. Además de Anna García Osuna, directora y trabajadora social, forman parte del equipo las psicólogas Carlota Lagunas Florensa y Natalia Muñoz Orantes, y el psicólogo Javier García Martínez.
Sus perfiles incluyen formación específica en áreas como las adicciones, la psicología general sanitaria, la intervención individual y grupal, la terapia sistémica, la terapia Gestalt, el EMDR, el trauma y el acompañamiento familiar, entre otras especialidades.
La intervención busca abordar la recuperación de manera integral, no únicamente desde el consumo o la conducta problemática, sino también teniendo en cuenta las emociones, las relaciones personales y las circunstancias que rodean a cada persona.
Coco, una coterapeuta muy especial
Dentro del equipo de Equilibrio hay además una integrante que tiene un papel especialmente singular. Se llama Coco y es una Golden Retriever que participa como coterapeuta en las intervenciones asistidas con perros y acompaña a las personas durante el proceso terapéutico.
Según explica Anna García Osuna, su presencia permite introducir una forma diferente de acompañamiento. Coco contribuye a generar un ambiente más cercano, facilita la expresión emocional y ofrece compañía durante algunos de los momentos que pueden resultar más difíciles.
Y hay una característica que, para la directora del centro, convierte a Coco en una compañera especialmente valiosa: “Coco nunca va a juzgar”.
Las adicciones continúan estando socialmente estigmatizadas y, durante un proceso de recuperación, sentirse acompañado sin ser juzgado puede resultar especialmente importante. Coco puede acercarse a una persona cuando percibe que está sufriendo y convertirse también en un punto de apoyo durante una sesión. “Al final, el usuario también recurre mucho a ella cuando necesita apoyo”, explica Anna.
El entorno familiar también forma parte del proceso
Una adicción no afecta únicamente a quien la padece. También puede repercutir en las relaciones familiares, la convivencia, la economía, la comunicación o la relación de pareja. Por este motivo, el acompañamiento al entorno familiar forma parte del proceso que plantea Equilibrio.
La intervención con familiares busca ofrecer orientación, apoyo y herramientas para comprender la situación, pero también ayudarles a cuidarse, establecer límites y afrontar las consecuencias que puede tener una adicción en el entorno.
Una de las situaciones que puede generar más dudas es qué hacer cuando una persona cercana puede tener un problema de adicción, pero todavía no quiere recibir ayuda.
En estos casos, el familiar también puede pedir orientación sin necesidad de esperar a que la persona afectada dé el primer paso. El objetivo es ofrecerle herramientas para saber cómo afrontar la situación.
Algunas señales que pueden indicar un problema
No siempre resulta fácil determinar cuándo un consumo o una conducta puntual ha pasado a convertirse en un problema. Desde Equilibrio señalan algunas señales a las que prestar atención.
Entre ellas se encuentran haber intentado dejar un consumo o modificar una conducta sin conseguirlo, que esta haya comenzado a afectar a la familia, la pareja, el trabajo o las relaciones personales, necesitar cada vez una mayor intensidad o frecuencia para obtener el mismo efecto, ocultar o minimizar lo que ocurre o sentir que la conducta está condicionando la propia vida.
Estas señales no sustituyen una valoración profesional, pero pueden servir para plantearse que quizá ha llegado el momento de pedir orientación. Y ese primer contacto no tiene por qué implicar tomar una decisión definitiva: puede comenzar simplemente con una conversación.
Un centro de Castelldefels abierto también a Gavà
El Centro Terapéutico Equilibrio nació con la voluntad de ofrecer en Castelldefels un espacio especializado en el tratamiento psicológico de las adicciones, aunque su ámbito de atención se extiende también a otros municipios del Baix Llobregat.
De este modo, personas y familias de localidades cercanas, entre ellas Gavà, pueden acudir al centro para recibir información, orientación y acompañamiento. La propuesta parte de una idea: pedir ayuda no significa tener todas las respuestas, sino comenzar a buscarlas con profesionales que puedan orientar el proceso.
El Centro Terapéutico Equilibrio se encuentra en Av. Constitución, 101, oficina 8 (planta 2), Castelldefels.
Las personas interesadas pueden contactar con el centro por teléfono o WhatsApp en el 673 18 65 36, a través del correo info@centroterapeuticoequilibrio.com o mediante Instagram, en @equilibriocentroterapias.
Como explica Anna García Osuna, tanto si se trata de una persona que necesita ayuda como de un familiar que no sabe cómo afrontar la situación, ese primer contacto puede servir para obtener información y orientación. A partir de ahí, cada proceso tendrá su propio ritmo.
