IMÁGENES INÉDITAS: Estas son las excavaciones en Gavà que podrían estar causando contaminación en el suelo

Can Torelló cuando contaba con lagos (1972) / Actualidad.
Can Torelló cuando contaba con lagos (1972) / Actualidad.

El Ayuntamiento de Gavà tuvo el pasado miércoles el conocimiento de los resultados de los estudios sobre el estado y caracterización del suelo de la Zona Deportiva de Can Torelló, unos estudios realizados para el proceso de tramitación del planeamiento urbanístico del proyecto de la creación de la ciudad deportiva en este espacio, esta ciudad tendrá, entre otras cosas, la solicitada piscina abierta.

Los estudios, realizados por la consultora Amphos, han dado unos primeros resultados que en algunos puntos de la zona han detectado la presencia de metales e hidrocarburos que podrían estar por encima de los valores admisibles.

Ante este indicio de riesgo para la salud, y para evitar cualquier eventual afectación en las personas usuarias y trabajadores de las instalaciones, el Ayuntamiento tomó la decisión cautelar y preventiva de suspender las actividades en Can Torelló. El equipamiento permanecerá cerrado hasta que se tenga un conocimiento más profundo del problema y todas las garantías de que el equipamiento se puede utilizar sin ningún riesgo.

Durante las próximas semanas, se trabajará en un profundo análisis en toda la zona. El objetivo será determinar el alcance de la contaminación y poder establecer las acciones necesarias, ya sean actuaciones concretas en determinados puntos donde se hayan establecido focos de contaminación, o bien un proyecto más amplio de reparación del espacio.



Todas las miradas puestas en el pasado

El motivo de la presencia de metales e hidrocarburos podría ser debido a las numerosas excavaciones en ‘Les Sorres’, unas excavaciones que se habrían producido durante el 1960-1970 y pico. La zona de Les Sorres, era una zona que agrupaba una gran superficie entre Sant Boi y Castelldefels -incluida Gavà- que se utilizaban para la extracción de tierras y áridos, de esta manera se creaban áreas de lagos y pozos artificiales, posteriormente cerrados por todo tipo de materiales ante la ausencia de legislaciones.

Desde Gavà.info hemos estado buscando información -especialmente fotográfica- para poder trasladarnos a aquella época y recabar detalles para poder conocer que ocurrió en esa zona.

La siguiente orotofoto (fotográfica de una zona de la superficie terrestre) está elaborada a partir de los fotogramas en blanco y negro del vuelo fotogramétrico del 1956-57 que realizó el Army Map Service de los Estados Unidos, fruto de los acuerdos de cooperación militar entre este país y España. Se puede observar Can Torelló rodeado por campos agrícolas.



Foto entre el 1956-57.

La siguiente foto está elaborada a partir de los fotogramas en blanco y negro del vuelo fotogramétrico que la Comisión de Urbanismo y Servicios Comunes de Barcelona y otros municipios en el 1965. Como se aprecia, en el año 65 ya había una gran existencia de lagunas en la carretera de Gavà a Viladecans. Justo en la zona de Can Torelló es donde se encuentra uno de los más grandes de la zona.

Foto del 1965.


1965 / Actualidad.

La siguiente fotografía está tomada en el 1974, casi diez años después de las anteriores fotos, muchos lugares donde habían lagos fueron tapados. En Can Torelló, por ejemplo, la zona fue tapada y se hicieron excavaciones en otros puntos.

Foto del 1974.


Los lagos que habían justo encima de la actual Zona Deportiva de Can Torelló fueron cubiertos entre el período de 1972-1974.

Foto del 1974.

En el 1977, dos años después, disponemos de fotos en color y la primera pista de fútbol de Can Torelló. Siguen habiendo lagunas que posteriormente serán tapadas.

Foto del 1977.


Las últimas fotos del 1991, nos dibujan una zona en pleno desarrollo, una parte de los lagos sobre la altura de Can Torelló quedarían tapados por la actual C-32 y sus salidas.

1974 sobre una pequeña superficie del 1991.

Pese que algunas de estas zonas fueron tapadas por materiales de runa y derivados, también fueron cubiertas por basuras del servicio de recogida del Ayuntamiento de Barcelona. El siguiente artículo de La Vanguardia del 23/12/1971 explica muy bien como primero se contaminaron suelos agrícolas donde se habían extraído tierras y poco después acabar en la zona de la Vall d’en Joan (el Abocador del Garraf):

En la madrugada de ayer se arrojaron en Montjuich las últimas basuras conforme a la promesa formulada por el alcalde y varios concejales a los vecinos de «Can Clos». La mitad de las 1.400 toneladas que se vertían diariamente fueron todavía dejadas en las vaguadas y antiguas canteras de Casa Valero. Desde las 6 de la mañana la larga y pestilente hilera de vehículos cambió su rumbo y se dirigió por la autovía de Castelldefels hasta la carretera que une ésta con Viladecans y Gavá. Allí empezaron a llenarse los profundos pozos que quedan de la extracción de arenas. La noticia es Importante para un núcleo de población muy numerosa que ha padecido lo Indecible durante años como consecuencia de unas riadas inmensas de basuras que han llenado vaguadas, cubierto antiguas canteras de donde se extrajo la piedra para construir la ciudad desde los romanos hasta hace poco tiempo. Ha dejado, esto parece Innegable, la base para convertir en jardines lo que fueron amplios eriales de la montaña. Al propio tiempo, nos aseguran, se consolidan zonas de terreno evitando riesgos de deslizamientos tan frecuentes en Montjuich.

23 de diciembre del 1971, La Vanguardia.


Nuevo lugar sólo para unos meses…

La masa del vertido diario de basuras de la ciudad es tan colosal que el nuevo lugar escogido, pese a que se cuenta con la aquiescencia de varios propietarios de la zona que tienen la obligación de volver a llenar los espacios vacíos por la extracción de la arena, sólo puede servir para unos meses; muy pocos. Y esto que el sector totalizando todo el espacio, hipotéticamente disponible, es decir, Incluido el que no se ha contratado aún, tiene unas 15 hectáreas de extensión. Como es lógico el nuevo lugar —al que ya se habla acudido hace unos años cuando la cantidad de desperdicios ciudadanos era muy inferior a la actual— ofrece también sus inconvenientes. Digamos que si queda, al parecer, lo suficientemente lejos de zonas habitadas, sumará nuevos hedores a los ya Intensos que despide la Murtra, próxima al sector. Pero acaso el inconveniente más Importante va a ser el obstáculo que ello supondrá para el tráfico por la autovía de Castelldefels ya tan agobiada actualmente. El trasiego supone la movilización de unos 500 camiones diarios distribuidos en varios turnos: a la 1 y a las 4 de la madrugada; a las 9 y 10 de la mañana y al mediodía. Esto puede ser un «tapón» más que considerable para uno de los accesos más concurridos de la ciudad y más aún con las circunstancias agravantes de la rotura del puente de Molins de Rey.

23 de diciembre del 1971, La Vanguardia.

Algunas curiosidades que nos deja esa época, es el desastroso final de algunos hallazgos arqueológicos por la zona de Les Sorres y que podemos explicar gracias a José Remesal y Olimpio Musso, recogido en ‘La presencia de material etrusco en la Península Ibérica‘, un trabajo para la Universitat de Barcelona datado en julio de 1991:



El pecio de Les Sorres VIII

El pecio (Se denomina pecio a los restos de un artefacto o nave fabricado por el ser humano, hundido total o parcialmente en una masa de agua) del sector VIII de Les Sorres fue localizado casualmente a mediados de los años sesenta, en el transcurso de una excavación de áridos en el termino municipal de Gavà, y el descubrimiento fue mantenido en secreto. Por tal de evitar problemas con los poderes públicos, la mayor parte del pecio fue dejada in situ y cubierta con runa de obra, y casi todos los objetos localizados fueron destruidos. Según los testimonios orales, se cubrió el costillar de un barco de madera, el buque del cual era forrado con planchas de plomo. Los restos eran de dimensiones considerables y abundaban las ánforas, todas ellas relativamente globulares y dotadas de cuello y dos asas, de la cual deducimos que posiblemente se tratasen de ánforas greco-itálicas. Muy pocos objetos quedaron conservados: con casco de bronce, vendido recientemente a la galería Christie’s, fue recogida por el maquinista de la cuchara que realizaba la extracción; un otro casco, hoy en el Museo de Gavà, pasó a decorar las dependencias de la empresa extractora; una ancora de hierro, de las tres que se encontraron, fue regalada a una familia acomodada para amamantar una finca rústica; algunas ánforas fueron recogidas por los camioneros que distribuían la tierra, y no es probable que puedan ser localizadas. Diversos testimonios aseguran que había tubos de plomos hechos con a partir de una lamina, correspondientes probablemente a la bomba de sentina, mientras que algún otro nos ha hablado también de una espada, dato que nos parece más dudoso y que no hemos podido confirmar. Finalmente, un aficionado a la arqueología recogió un campana de bronce, que ingresó en el Museo de Gavà en el 1978.

La presencia de material etrusco en la Península Ibérica, julio del 1991.

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Fuente de datos: Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), La Vanguardia y Universitat de Barcelona.

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